sábado

LA REUNION


“Los Inmortales” siempre serán recordados por la canción de Queen y por el eterno dilema moral que supone vivir para siempre en un mundo donde todo muere, incluso el amor. ¿Quién quiere vivir en un mundo así? 

En una realidad solitaria provista de lágrimas por tiempos mejores, eternamente, incluso cuando el Sol se apague y todo muera. Connor McLeod vivía en un mundo así. Nació en la Edad Media en Escocia, en una sociedad miedosa de Dios y supersticiosa, que lo creyó un monstruo cuando recobró la conciencia después de una grave herida que debió ser mortal por necesidad, según su limitada medicina. En realidad, en ese momento no era inmortal, en ese momento sólo era un hombre fuerte, cuya leyenda llegó a tierras lejanas. 

Connor fue un héroe en su tierra, pero inexplicablemente todos los que le querían le dieron la espalda, incluso su prometida, sólo porque sobrevivió milagrosamente y lo creyeron un diablo. Esto es una historia tan trágica, que en una época como aquella, llegaría de boca en boca muy lejos. Después de echarle del pueblo con un yugo en la espalda y los brazos atados, Connor, sobrevivió y se estableció en una tierra lejana donde encuentra al amor de su vida. Es en esta situación, cuando es feliz junto a su esposa, cuando es reclutado por una especie de mentor de una raza superior, surgida del cielo y del poder de los truenos. 

Se trata de Juan Ramírez (Sean Connery) un hombre que se presenta como de la corte de España, pero que en realidad es nacido en Egipto, y que escucha de la leyenda de Connor McLeod y decide ir a buscarle para manifestarle lo que parece ser su destino, convertirse en un guerrero divino, inmortal, en una tierra en donde hay un número determinados de hombres con ese mismo poder, y que lucharán entre ellos hasta aniquilarse, sólo puede quedar uno.

Duncan y Connor se unen contra un temible Inmortal 

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